Las llamadas dietas milagro están a la orden del día desde hace unos
años. Este tipo de dietas adelgazantes se caracterizan por prometer rápidas
pérdidas de peso mediante prácticas muy poco saludables. Efectivas,
pero no siempre adecuadas. Cabría pensar que son producto de nuestra sociedad
actual donde se rinde culto a la estética, especialmente una estética en la que
hay que estar sumamente delgados. Pero lo de bajar peso empleando técnicas poco
recomendables no es nada nuevo.
En el siglo X hubo un rey en nuestra piel de toro que tuvo serios problemas derivados de su obesidad y que debió recurrir a medidas extremas para reducir peso.
